En Dalt Vila, sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el edificio histórico “Sa Riba” cambia de piel gracias a la visión de la arquitecta Inès Vidal Farré. Lo que en su día fue el puesto de control sanitario del puerto renace hoy como un museo difuso: una arquitectura abierta que rompe los límites de sus muros para conectar con el puerto viejo y el mar.
El recorrido museístico hace de la sinergia entre historia y digitalización su principal punto fuerte. La cultura material de redes, nasas e instrumentos de a bordo se integra con módulos de vídeo, gráficos y contenidos multimedia que exploran la vida de los pescadores, las epopeyas de los corsarios y la biodiversidad marina de la costa, con un enfoque especial en la protección de la Posidonia, la importante planta marina que filtra y reoxigena el agua.





